"Me cobraron el doble por ser extranjera"
Era mi primer mes viviendo en el país. Necesitaba atención médica por una infección, algo completamente rutinario. Al llegar a la clínica, el personal revisó mi pasaporte estadounidense y, sin más explicación, me entregaron una factura con un precio notablemente más alto que el habitual.
Cuando pregunté por qué, me dijeron que "así era para los extranjeros". Pagué, avergonzada y confundida. No supe que tenía derecho a recibir la misma tarifa, a pedir una factura detallada, y a denunciar esa práctica discriminatoria ante la autoridad sanitaria correspondiente.
Los extranjeros tienen derecho a recibir atención médica sin tarifas discriminatorias. Toda persona puede exigir transparencia en los cobros y presentar una queja formal ante las autoridades de salud.